Historia de Buenos Aires

“…la historia es maestra porque nos enseña que no existe.”
Umberto Eco, El Péndulo de Foucault.

Tras la primera fundación, (Pedro de Mendoza, 1536) la ciudad se llamó Ciudad del Espíritu Santo y Puerto Santa María del Buen Ayre (Ayre = forma antigua de “Aire”). La segunda fundación (Juan de Garay, 1580) denominó el sitio Ciudad de Trinidad, pero el nombre del puerto se mantuvo y prevaleció.


Puerto e inmigración
La historia de la actual Ciudad Autónoma de Buenos Aires no puede resumirse en unas pocas palabras, porque estuvo y está vinculada directamente a la historia de la República Argentina. Pueden remarcarse aquí dos características que le han otorgado su configuración dinámica y su perfil cosmopolita: aunque fue fundada dos veces, pudo mantener el rol del puerto como factor decisivo del impulso de la ciudad, de la entrada y salida de productos de todo el Virreinato del Río de la Plata primero y de Argentina después. La segunda característica está relacionada con las grandes corrientes migratorias en distintas épocas (europea a fines del siglo XIX, interna y de países limítrofes desde 1940 en adelante, y oriental en nuestros días)

Destino de Capital
El crecimiento de la ciudad fue lento –se estiman 14.000 habitantes para el año 1750-, aumentándose notoriamente luego de 1776 al ser designada capital del Virreinato del Río de la Plata.

El período de independencia de España (1810-1816) produjo una notable expansión, en la que el puerto jugó un papel importante al haberse adoptado el libre comercio, y el número de habitantes llegó a 100.000 hacia 1850, cuando comienza un período de organización nacional, signado por profundas diferencias políticas y económicas con el resto del país.

En el año 1880 la ciudad es separada de la Provincia de Buenos Aires, creándose el distrito de Capital Federal. A mediados de esa década XIX se adoptó una fuerte política inmigratoria con el propósito de poblar el país. Millones de personas de España, Italia, Europa central, de Siria-Líbano y en menor medida, de otros lugares del mundo, llegaron al puerto y adoptaron la ciudad como propia. Este hecho tuvo un impacto cultural enorme y marcó el desarrollo de Buenos Aires hasta nuestros días.

Identidad plural y turismo
La posición cultural privilegiada de Buenos Aires, un creciente proceso de industrialización alrededor de la ciudad y la finalización de la Segunda Guerra Mundial produjeron nuevas corrientes migratorias desde países latinoamericanos (especialmente los limítrofes), desde el interior de Argentina y de refugiados de la Guerra que se sumaron a las comunidades étnicas ya establecidas desde el siglo anterior.

Hacia 1980 comenzó un proceso migratorio proveniente de Oriente (Laos, China, Corea) y del 2000 en adelante, una pequeña corriente proveniente de los países de habla hispana de África Central.

Buenos Aires se convirtió así en una ciudad plural y diversa, a la que efectúan sus aportes culturas muy distintas. La opción por desarrollar servicios y recuperar espacios históricos o paisajísticos favoreció a su vez el incremento de la oferta turística y convirtió Buenos Aires en uno de los sitios preferidos para conocer.


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